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Tu gusto por lo dulce tiene una firma genética vinculada al riesgo cardiovascular

Un gran GWAS revela que las variantes genéticas de FGF21 y FTO impulsan el antojo por el azúcar y se correlacionan con un mayor riesgo de accidente cerebrovascular, fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca.

martes, 22 de septiembre de 2026 1 visualización
Publicado en Clin Nutr
Close-up of colorful sugar crystals dissolving into a glowing DNA double helix against a dark background.

Resumen

Los investigadores llevaron a cabo un estudio de asociación de genoma completo en casi 167.000 participantes para identificar los genes que influyen en el consumo de azúcar. Los hallazgos clave señalan variantes cercanas al gen FGF21 como factores que impulsan la preferencia por el sabor dulce del azúcar de forma independiente al IMC, mientras que las variantes del gen FTO mostraron asociaciones con el azúcar dependientes del peso corporal. De manera crucial, la predisposición genética a un mayor consumo de azúcar se correlacionó con niveles más bajos de HDL colesterol, triglicéridos elevados y mayores riesgos de insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular isquémico y fibrilación auricular. Este trabajo sugiere que el daño cardiovascular del azúcar puede estar parcialmente determinado en nuestro DNA, lo que ofrece nuevas dianas biológicas para comprender las enfermedades cardíacas relacionadas con la dieta.

Resumen detallado

Comprender por qué algunas personas consumen más azúcar que otras —y si esa tendencia genética perjudica al corazón— ha sido durante mucho tiempo una pregunta abierta en la genómica nutricional. Los estudios observacionales previos que vinculan el azúcar con las enfermedades cardiovasculares han arrojado resultados inconsistentes, en parte porque los datos de dieta autoinformados son imprecisos. Utilizar marcadores genéticos como aproximaciones más objetivas del consumo habitual de azúcar permite sortear parte de ese ruido.

Este estudio realizó un estudio de asociación de todo el genoma (GWAS) utilizando datos de dos grandes cohortes: el Malmö Diet and Cancer Study (n = 25.660) y el UK Biobank (n = 141.437). Los investigadores examinaron los azúcares libres (azúcares añadidos más los presentes en el zumo de fruta y la miel) y los azúcares de sabor dulce (sacarosa y monosacáridos), y aplicaron análisis de correlación genética para vincular las variantes asociadas al azúcar con los desenlaces cardiovasculares obtenidos de conjuntos de datos poblacionales independientes.

Los hallazgos más sólidos se centraron en dos regiones genómicas. Las variantes próximas al gen FGF21 —que codifica el factor de crecimiento de fibroblastos 21, una hormona metabólica conocida por regular la preferencia por macronutrientes— se asociaron significativamente con el consumo de azúcares de sabor dulce, y dicha asociación se mantuvo tras ajustar por IMC. Las variantes del gen FTO también se asociaron con el consumo de azúcares libres, pero esta asociación desapareció tras el ajuste por IMC, lo que sugiere que la influencia de FTO sobre el consumo de azúcar podría estar mediada por las vías relacionadas con el peso corporal.

Las correlaciones genéticas revelaron que un mayor consumo de azúcar predicho genéticamente se vincula con niveles más bajos de colesterol HDL, triglicéridos más elevados y un mayor riesgo de insuficiencia cardíaca, ictus isquémico y fibrilación auricular. Estas asociaciones se mantuvieron tanto en el subgrupo de azúcares libres como en el de azúcares de sabor dulce, lo que refuerza la plausibilidad biológica de un eje azúcar-sistema cardiovascular.

Es necesario tener en cuenta algunas advertencias importantes. Las correlaciones genéticas no confirman causalidad, y los tamaños del efecto son modestos. Los métodos de evaluación dietética difirieron entre las cohortes, y las poblaciones eran mayoritariamente europeas, lo que limita la generalización de los resultados. No obstante, identificar FGF21 como regulador genético de la preferencia por el azúcar independiente del IMC abre una prometedora vía de investigación terapéutica y preventiva.

Hallazgos clave

  • FGF21 gene variants independently associated with sweet-tasting sugar intake, unaffected by BMI adjustment.
  • FTO gene variants linked to free sugar intake only when BMI was not accounted for.
  • Genetic predisposition to higher sugar intake correlated with lower HDL cholesterol and elevated triglycerides.
  • Higher genetically predicted sugar intake associated with increased risks of heart failure, ischemic stroke, and atrial fibrillation.
  • GWAS conducted across ~167,000 participants in two large cohorts strengthens statistical confidence.

Metodología

Se trató de un estudio de asociación de genoma completo (GWAS) que combinó datos del Estudio de Dieta y Cáncer de Malmö y el UK Biobank (n combinado ≈ 167.097). Las correlaciones genéticas entre los SNP de consumo de azúcar y los desenlaces cardiovasculares se evaluaron mediante estadísticas de resumen de conjuntos de datos poblacionales independientes. El IMC, el tabaquismo y el nivel educativo se examinaron como posibles factores de confusión o mediadores.

Limitaciones del estudio

Las correlaciones genéticas no establecen causalidad, y no puede descartarse por completo la causalidad inversa. Las poblaciones de estudio son predominantemente europeas, lo que limita la aplicabilidad a grupos étnicos diversos. Los métodos de evaluación dietética variaron entre cohortes, y los datos de ingesta autodeclarados conllevan inherentemente errores de medición.

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