Longevity & AgingComunicado de prensa

Nuevo reloj de edad cerebral basado en EEG afirma rastrear e invertir el envejecimiento cognitivo

Una colaboración entre Sens.ai y el Buck Institute ha desarrollado un modelo funcional de edad cerebral utilizando datos de EEG — y los primeros resultados sugieren que podría modificarse.

martes, 15 de septiembre de 2026 2 visualizaciones
Publicado en Longevity.Technology
Article visualization: New EEG Brain-Age Clock Claims to Track and Reverse Cognitive Aging

Resumen

Investigadores de la empresa de neurotecnología Sens.ai y del Buck Institute for Research on Aging han desarrollado Brain Years, un modelo de edad cerebral funcional construido a partir de señales de EEG, potenciales evocados y datos de rendimiento. A diferencia de los relojes estructurales basados en resonancia magnética, Brain Years mide lo que el cerebro realmente es capaz de hacer. El aprendizaje automático, entrenado con datos de personas desde la adolescencia hasta finales de los 80 años, identifica qué combinaciones de cientos de variables neurales predicen mejor la edad cerebral funcional. Los datos preliminares de intervención sugieren una posible reversión de más de 5 años en la puntuación de edad cerebral tras dos meses, aunque los investigadores advierten que se necesita un ensayo controlado con placebo para confirmar si la biología —y no solo el rendimiento en las pruebas— cambió realmente. La herramienta tiene como objetivo rastrear la trayectoria, no solo una instantánea, ofreciendo una visión más dinámica de hacia dónde se dirige el cerebro.

Resumen detallado

La mayoría de los relojes del envejecimiento miden la biología en un único momento. Brain Years, desarrollado por Sens.ai en colaboración con el Buck Institute for Research on Aging, intenta algo más ambicioso: una puntuación de edad cerebral funcional construida a partir de señales de EEG, potenciales relacionados con eventos y el rendimiento en tareas cognitivas del mundo real, que puede rastrear hacia dónde se dirige el cerebro —y si las intervenciones pueden cambiar esa trayectoria.

El modelo fue entrenado con datos recopilados fuera de entornos de laboratorio estrictamente controlados, abarcando usuarios desde la adolescencia temprana hasta pasados los 80 años. Dado que el EEG en condiciones reales es conocidamente ruidoso, Sens.ai desarrolló sensores propietarios y algoritmos de detección de artefactos para filtrar el movimiento, la masticación, el habla y el parpadeo excesivo antes de aplicar cualquier aprendizaje automático. La empresa denomina a esto un problema de basura entra, basura sale: la IA es tan buena como los datos que se le suministran.

El aprendizaje automático examinó entonces cientos de variables neurales para identificar qué combinaciones correlacionaban más fuertemente con la edad cronológica y la capacidad funcional. El resultado es una puntuación que expresa la edad cerebral funcional en relación con la edad real de la persona —presentada no tanto como una lectura fija de odómetro, sino como una previsión probabilística de la función cerebral actual y la trayectoria a corto plazo.

Los datos preliminares de intervención son prometedores, aunque tentativos. Sens.ai reporta una reducción media de 5,18 años en la puntuación de Brain Years tras una intervención de dos meses. El CEO del Buck Institute, Eric Verdin, es cauto en su interpretación, subrayando que un cambio genuino en el envejecimiento cerebral requiere un ensayo prospectivo, controlado con placebo y correctamente diseñado, para descartar simples mejoras debidas a la familiarización con las pruebas o al efecto de práctica.

La ambición más amplia es validar Brain Years frente a otros relojes del envejecimiento —medidas estructurales basadas en resonancia magnética y relojes proteómicos en sangre— y establecer si los cambios en la puntuación se corresponden con modificaciones significativas en la biología subyacente. Para los adultos preocupados por su salud, una herramienta validada de edad cerebral funcional podría eventualmente orientar intervenciones cognitivas personalizadas con retroalimentación medible.

Hallazgos clave

  • Brain Years uses EEG and cognitive task data — not just brain structure — to estimate functional brain age across the lifespan.
  • Machine learning identified which combinations of hundreds of neural variables best predict functional brain age relative to chronological age.
  • Early data suggest a two-month intervention produced a 5.18-year reduction in Brain Years score, pending controlled trial confirmation.
  • Researchers stress a placebo-controlled prospective trial is needed to confirm biology changed, not just test performance.
  • Buck Institute plans to cross-validate Brain Years against MRI-based and blood proteomic aging clocks.

Metodología

Se trata de un resumen de noticias y entrevista basado en un episodio de podcast con Paola Telfer, CEO de Sens.ai, y Eric Verdin, CEO del Buck Institute. No se cita ninguna publicación revisada por pares; la evidencia se apoya en datos de intervención propietarios y comentarios de expertos. La cifra de reversión de 5,18 años aún no ha sido replicada de forma independiente ni publicada en un ensayo controlado.

Limitaciones del estudio

Los datos de intervención son preliminares, no publicados y provienen de un estudio no aleatorizado y sin grupo de control, lo que hace imposible descartar efectos de práctica o respuestas placebo. No se ha citado ningún artículo revisado por pares que describa el modelo Brain Years ni su validación, lo que limita el escrutinio independiente de su metodología. Los lectores deberían esperar los resultados del ensayo prospectivo controlado con placebo previsto antes de considerar establecida la afirmación de una reversión de 5,18 años.

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