Empagliflozin Desencadena una Rara Lesión Hepática Colestásica en Paciente Diabético
Un hombre de 56 años desarrolló una lesión hepática colestásica tan solo 36 días después de comenzar a tomar empagliflozin, confirmada mediante biopsia y puntuación de causalidad.
Resumen
Un informe de caso procedente de Lisboa describe a un hombre de 56 años con diabetes tipo 2 que desarrolló una lesión hepática colestásica inducida por fármacos (DILI, por sus siglas en inglés) 36 días después de iniciar empagliflozin 10 mg diarios. El paciente se presentó con ictericia, orina oscura y heces pálidas. Los análisis de laboratorio mostraron bilirrubina, GGT y fosfatasa alcalina marcadamente elevadas, con una ALT solo levemente aumentada, un patrón colestásico clásico. Se descartaron causas virales, autoinmunes, metabólicas y obstructivas. La tomografía computarizada confirmó colestasis intrahepática. Tres herramientas de evaluación de causalidad (puntuación RUCAM de 6, puntuación M&V de 15, puntuación Naranjo de 7) calificaron la reacción como DILI «probable». La biopsia hepática confirmó una lesión colestásica aguda con inflamación portal y reacción ductular. Se suspendió el empagliflozin y el paciente se recuperó por completo en el día 34 de hospitalización.
Resumen detallado
La lesión hepática inducida por fármacos (DILI, por sus siglas en inglés) es una reacción adversa idiosincrásica e impredecible que puede manifestarse semanas o meses después de iniciar un medicamento. Su presentación abarca desde elevaciones asintomáticas de enzimas hasta insuficiencia hepática aguda, y se diagnostica descartando otras causas y aplicando herramientas estructuradas de causalidad. A medida que los inhibidores de SGLT2 como el empagliflozin se prescriben cada vez más para la diabetes tipo 2 —y ahora también para la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal crónica—, comprender su raro potencial hepatotóxico resulta clínicamente relevante.
Este reporte de caso portugués describe a un hombre de 56 años con diabetes tipo 2 y esquizofrenia crónica, estable con metformina, sitagliptina, clozapina, trihexifenidilo y diazepam. Se añadió empagliflozin 10 mg una vez al día a su régimen, y 36 días después consultó con un cuadro de 2 semanas de evolución caracterizado por náuseas, vómitos, orina oscura, heces pálidas e ictericia. La exploración física reveló somnolencia, deshidratación, ictericia y hepatomegalia sin estigmas de hepatopatía crónica.
Los hallazgos de laboratorio mostraron un patrón bioquímico colestásico: ALT 258 U/L, AST 149 U/L, bilirrubina total 17,6 mg/dL, GGT 785 U/L y ALP 366 U/L. La coagulación, la albúmina y la función renal fueron normales. El estudio completo —que incluyó paneles de hepatitis viral (HAV, HBV, HCV, HEV, HIV, CMV, HSV-1/2, EBV), marcadores autoinmunes (ANA, AMA, ASMA, anti-LKM) y pruebas metabólicas— fue completamente negativo. Las imágenes de TC confirmaron hepatomegalia y esplenomegalia con colestasis intrahepática, sin obstrucción biliar, cálculos ni dilatación ductal. La biopsia hepática percutánea realizada el día 10 mostró lesión colestásica aguda moderada con infiltrados inflamatorios portales y reacción ductular, compatible con patología inducida por fármacos. Las puntuaciones RUCAM (6), M&V (15) y Naranjo (7) indicaron DILI probable por empagliflozin.
El empagliflozin fue suspendido de inmediato. El paciente también desarrolló hiperlipidemia grave —probablemente secundaria al evento hepático— y neumonía nosocomial por Pseudomonas aeruginosa, tratada con éxito con piperacilina-tazobactam. En el momento del alta, el día 34, la bioquímica hepática había mejorado notablemente. Este caso se suma a un conjunto pequeño pero creciente de reportes poscomercialización que implican a los inhibidores de SGLT2 en DILI colestásica, incluidos casos similares con dapagliflozin en pacientes cirróticos y empagliflozin en pacientes con NAFLD.
Los mecanismos propuestos de DILI asociada a inhibidores de SGLT2 son idiosincrásicos y probablemente de mediación inmunitaria, con posible participación de una predisposición genética vinculada al HLA. No existe un antídoto específico; la retirada del fármaco y el tratamiento de soporte siguen siendo el pilar del manejo. Los clínicos que prescriban empagliflozin —en particular en pacientes con hepatopatía preexistente— deben monitorizar las pruebas de función hepática en las semanas posteriores al inicio del tratamiento y mantener un alto índice de sospecha de DILI ante la aparición de manifestaciones colestásicas.
Hallazgos clave
- Empagliflozin caused cholestatic DILI 36 days after initiation, confirmed by liver biopsy showing portal inflammation and ductular reaction.
- Three causality tools (RUCAM 6, M&V 15, Naranjo 7) all rated empagliflozin as the probable causative agent.
- All alternative etiologies — viral, autoimmune, metabolic, and obstructive — were systematically excluded.
- Empagliflozin withdrawal led to full clinical and biochemical recovery by day 34 of hospitalization.
- This case adds to fewer than five published reports of SGLT2 inhibitor-associated hepatotoxicity, expanding the known risk to non-cirrhotic patients.
Metodología
Se trata de un informe de caso de un único paciente de un hospital terciario en Lisboa, Portugal. El diagnóstico se basó en la presentación clínica, la exclusión analítica exhaustiva de etiologías alternativas, imagen por TC, puntuación estructurada de causalidad (RUCAM, M&V, Naranjo) y biopsia hepática percutánea. No se realizó reexposición a empagliflozin.
Limitaciones del estudio
Al tratarse de un único caso clínico, no es posible establecer causalidad de forma definitiva, y no se realizó una reexposición para confirmar la reacción. Los medicamentos concomitantes del paciente (en particular la clozapina, un fármaco con hepatotoxicidad rara conocida) podrían contribuir teóricamente, aunque su uso estable a largo plazo habla en contra de esta hipótesis. La generalizabilidad es inherentemente limitada, y la verdadera incidencia de la lesión hepática inducida por fármacos provocada por empagliflozin sigue siendo desconocida.
¿Te ha gustado este resumen?
Recibe la última investigación sobre longevidad en tu bandeja de entrada cada semana.
Introduce tu correo electrónico para suscribirte:
