Longevity & AgingArtículo de investigaciónAcceso abierto

Los suplementos de creatina no muestran más efectos secundarios que el placebo en 685 ensayos clínicos

Un exhaustivo análisis de 685 ensayos y 28 millones de informes de eventos adversos concluye que la suplementación con creatina es tan segura como el placebo en casi todos los resultados evaluados.

sábado, 8 de agosto de 2026 5 visualizaciones
Publicado en J Int Soc Sports Nutr
Close-up of a white creatine powder scoop beside a glass of water on a clean lab bench with clinical trial documents in soft background blur.

Resumen

Investigadores de la Universidad Texas A&M analizaron 685 ensayos clínicos en humanos con más de 26.000 participantes y 28,4 millones de informes de eventos adversos para evaluar rigurosamente la seguridad de la suplementación con creatina. Los efectos secundarios se reportaron en el 13,2% de los estudios con placebo y en el 13,7% de los estudios con creatina, una diferencia estadísticamente insignificante. No surgieron diferencias significativas en ninguna de las 49 categorías de efectos secundarios evaluadas, incluidos los marcadores de función renal. Las bases de datos de eventos adversos mostraron que las menciones de creatina fueron extraordinariamente raras (0,00072%), y la mayoría de los informes involucraban otros suplementos o medicamentos co-ingeridos con creatina. El sentimiento en redes sociales fue ampliamente neutro. Los autores concluyen que las afirmaciones que asocian la creatina con efectos secundarios significativos no están respaldadas por la evidencia científica.

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Resumen detallado

La creatina monohidratada es uno de los suplementos dietéticos más utilizados y estudiados del mundo; sin embargo, las afirmaciones persistentes en internet sobre sus efectos secundarios siguen generando dudas entre deportistas, pacientes, padres y médicos. Este exhaustivo estudio de Kreider y colaboradores se propuso cuantificar de forma definitiva la prevalencia y frecuencia reales de los efectos secundarios de la suplementación con creatina, mediante el análisis más amplio y metodológicamente riguroso realizado hasta la fecha.

El equipo investigador analizó 685 ensayos clínicos en humanos identificados a través de una búsqueda en PubMed siguiendo las directrices PRISMA. Estos ensayos incluyeron a 12.839 participantes que recibieron creatina y 13.452 que recibieron placebo. Casi todos los estudios (95 %) emplearon creatina monohidratada a una dosis media de aproximadamente 12,5 g/día durante un promedio de 64,7 días, y algunos estudios se extendieron hasta 14 años. Los investigadores catalogaron 49 categorías distintas de efectos secundarios y emplearon análisis de chi-cuadrado para comparar la presencia de efectos secundarios entre grupos, y MANOVA para evaluar las diferencias en frecuencia.

El hallazgo principal es llamativo: se reportaron efectos secundarios en el 13,2 % de los estudios con placebo y en el 13,7 % de los estudios con creatina, una diferencia que no fue estadísticamente significativa (p=0,776). Aunque hubo un porcentaje ligeramente mayor de estudios que reportaban problemas gastrointestinales y calambres musculares con creatina, estas diferencias desaparecieron al evaluar los datos a nivel de participante en lugar de a nivel de estudio. La frecuencia total de efectos secundarios en todos los participantes fue prácticamente idéntica (PLA: 4,21 %, Cr: 4,60 %, p=0,828), y no se encontraron diferencias multivariantes significativas en los 49 efectos secundarios (p=0,340). De forma destacada, no se detectaron diferencias en la función renal ni en marcadores de salud, lo que refuta directamente una de las preocupaciones más citadas sobre la creatina.

El análisis de la base de datos de eventos adversos abarcó 28,4 millones de informes procedentes de cinco sistemas internacionales de vigilancia (FDA CAERS, Canadian Vigilance, Australian TGA, European EudraVigilance y SIDER). La creatina apareció en apenas el 0,00072 % de todos los informes, una cifra excepcionalmente baja para un suplemento consumido por millones de personas en todo el mundo. De esos informes, el 46,3 % no contenía realmente creatina en el producto listado, y el 63 % implicaba otras formas de creatina o la ingesta simultánea de suplementos adicionales o medicamentos, lo que hace imposible atribuir causalidad a la creatina por sí sola.

Un análisis de sentimiento en redes sociales sobre comentarios de YouTube y publicaciones de Twitter entre 2007 y 2025 reveló que el sentimiento público general hacia la creatina era neutral. No obstante, los usuarios con opiniones marcadas mostraron una tendencia ligeramente negativa, lo que sugiere que las percepciones negativas tienen una voz desproporcionada en relación con el riesgo científico real. Los autores señalan que esto refleja patrones más amplios de desinformación sobre salud en las plataformas sociales. En conjunto, estos hallazgos confirman que la creatina monohidratada es excepcionalmente bien tolerada, sin diferir del placebo en un enorme volumen de evidencia clínica.

Hallazgos clave

  • Side effects occurred in 13.2% of placebo vs 13.7% of creatine studies — no statistically significant difference (p=0.776).
  • No significant differences found across all 49 side effect categories evaluated, including renal function markers.
  • Creatine was mentioned in only 0.00072% of 28.4 million international adverse event reports.
  • Over 63% of adverse event reports involving creatine also included other supplements or drugs, precluding causal attribution.
  • Social media sentiment toward creatine was broadly neutral, with negative opinions overrepresented among strongly opinionated users.

Metodología

Se analizaron 685 ensayos clínicos en humanos mediante pruebas de chi-cuadrado para detectar la presencia de efectos secundarios y MANOVA para comparaciones de frecuencia en 49 categorías de efectos secundarios. Se realizaron búsquedas de menciones de creatina en cinco bases de datos internacionales de notificación de eventos adversos que totalizan 28,4 millones de informes, y se llevó a cabo un análisis de sentimiento de YouTube y Twitter (X) utilizando la plataforma Mozdeh, con publicaciones comprendidas entre 2007 y 2025.

Limitaciones del estudio

El estudio se basa en efectos secundarios autoinformados o reportados por los estudios, que pueden estar definidos de manera inconsistente en los 685 ensayos que abarcan varias décadas. Las bases de datos de notificación de eventos adversos reflejan notificaciones voluntarias con subnotificación inherente y sin causalidad confirmada. El análisis de sentimiento en redes sociales no puede capturar las percepciones de la población en su totalidad y está limitado por los sesgos propios de cada plataforma y por la discontinuación del acceso gratuito a la API de Twitter en 2023.

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